Escena 1 de 26
Exterior de NeoGenetic Plastic Toys. El Doctor
Bacus sonríe ante un bullicioso grupo de periodistas, entre los que se
encuentran Din y Naiara.
DR. BACUS: Calma, calma, amigos. Tendrán toda la mañana para
visitar nuestras instalaciones y hacer todas las preguntas que deseen. En
primer lugar me gustaría presentarme mi nombre es Schneider Bacus, jefe del
departamento de Promoción y Marketing de NeoGenetic Plastic Toys. Son
muchos los rumores y muy diversos que corren sobre nosotros, por eso hoy
intentaremos disipar cualquier duda que se les plantee, ya que pretendemos que
nuestra empresa sea tan transparente como el agua de Lanjarón. (Pausa) Bien,
ClioGenetic Plastic Toys nace con la idea de crear la primera línea de
juguetes del mundo enfocados a la educación del consumidor, esto es, el niño
con una edad media de 7,3564 años. Aunque acabamos de emerger de la nada, como
quien dice, hoy podremos presentarles una serie de prototipos de nuestras gamas
J, K y L. Nuestros juguetes pretenden preparar a los niños para que la acción
de jugar no se convierta en una evasión absurda, sino para que comiencen a ser
responsables y observen de una forma cruda y sin adornos la realidad. Síganme
por aquí.
El Doctor Bacus, junto a los periodistas, entran en una de
las naves cuyo letrero indica J de Jamón. En su interior sólo hay
cientos de cajas apiladas sobre sí mismas.
DR. BACUS: Aquí están los juguetes para los más pequeños
desde los menos 6 meses hasta los dos años de edad. Se tratan de muñecos que
simulan la realidad cotidiana de una forma incluso, diría yo, simpática. Entre
ellos la PocasPecas a la que al cabo del tiempo se le cae el pecho y le
salen arrugas, el Action Man que te ataca si no se le das sus
anabolizantes y el osito de peluche Koyak que a los pocos años de salir de su
envase empieza a sufrir alopecia, siempre asegurándose de que a su dueño le
encanta abrazarse a él por su suave pelaje. ¿Alguna pregunta?
DIN: ¿No nos iban a enseñar unos prototipos?
DR. BACUS: No. Sigamos.
Continúan hasta la sala nombrada como K de
KePenitaPorDios. Igual que la anterior, tan sólo contiene más cajas.
DR. BACUS: Los juguetes de la gama K son ciertamente algo
menos divertidos. Están recomendados de 6 meses a 122 años, y son sin duda los
más solicitados de nuestra marca. Pueden adquirir, por ejemplo, un coche
eléctríco con batería de larga duración que incluye una bomba incorporada que
explota un martes cualquiera a las cinco de la tarde, cuando su hijo está con
la abuela jugando porque usted ha bajado a comprar anacardos. En la campaña de
navidades también sacaremos nuestro ambicioso Drogonova, el pequeño
laboratorio para que los más peques experimenten lo malo que es consumir
pastillas de diseño. Este vendrá rebajado si se compra junto a Metanova en
un pack de dos por uno. Y, por último pero no por ello menos importante,
tenemos la muñeca Matildita, que se ha de coserse a la cama nada más ser
comprada. Está recomendada para niños varones de cinco años, para que cuando
cumplan diez esa muñeca aparezca una mañana desangrada o embarazada, depende de
lo que ese niño haya hecho con ella. Es preciso no descoserla de la cama si
queremos que el producto surja efecto. (Pausa) Y hasta aquí la visita.
¿Alguna pregunta?
NAIARA: ¿Nos llevará a la sala L?
DR. BACUS: No.
DIN: No es justo. Queremos saber lo que hay allí.
Doctor Bacus se para a reflexionar unos instantes.
DR. BACUS: Entiendo. Es normal que tengan curiosidad. Lo es,
¿no? Está bien. Entonces síganme.
Dr. Bacus y el resto de periodistas sale de la nave K
de KePenaPorDios. Din y Naiara se esconden tras una montaña.
DIN: ¿Lo has traído?
Naiara abre su mochila y coge una bolsa de Carrefour
biodegradable, fabricada casi en su totalidad de fécula de patata. De ella saca
lo que parece un niño de unos once años aparentemente dormido, hinchado y
amoratado. Din le lame una mejilla.
DIN: Aún no es el momento. Tenemos que encontrar una de esas
muñecas Matilda. ¿Cuánto tiempo tendremos más o menos?
NAIARA: (Mirando al niño) Una media hora.
DIN: Pues vamos.
Naiara vuelve a guardar al niño en la bolsa y junto con
Din empieza a abrir cajas. Todas están vacías.
NAIARA: Aquí no hay nada, ¿eh?
En ese momento el niño se despierta y empieza a llorar.
DIN: (Histérica) ¿¡No teníamos media hora!?
NAIARA: ¡Y yo qué sé! ¡Soy pedagoga, no pediatra!
DIN: Ese doctor nos la ha colado. Las muñecas Matilda deben
de estar en la sala L.
Ambos salen corriendo pero un sonido metálico les
detiene.
SONIDO METÁLICO: Clin. Clin. Clin. Requeteclin. O sea, que
os hemos pillado. No sé si entendéis la idea...
El niño del interior de la bolsa deja de llorar
inmediatamente. Din y Naiara se miran exagerando su sorpresa. Oscuro.