martes, 23 de diciembre de 2014

Pensar

Pensar
que el frío se ha instalado en la espalda
que las risas ya se escuchan tan lejanas
que las palabras de nuevo dicen nada.

Pensar
que se me va a olvidar lo que tú nunca recordabas
que se irá diluyendo la sangre "amoratonada"
que tus ojos fijos ya me rompen sin las ganas.

Pensar
que la sed desembocará en la prisa por escapar
que la ausencia sigue siendo un niño que duerme sin arropar
que los perfumes también se añoran cuando no están.

Pensar
es desenroscar
la misma realidad
que hoy tampoco me atrevo a abrazar.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lo llaman duelo

ROUND 1
Negación.
Ira.
Negociación
Depresión.
Aceptación.

ROUND 2
Negación.
Ira.
Negociación
Depresión.
Aceptación.

ROUND 3
Negación.
Ira.
Negociación
Depresión.
Aceptación.

(...) Y asi hasta el final de los tiempos.

Los psicólogos lo llaman duelo. Yo prefiero llamarlo echar de menos. Porque al fin y al cabo se reduce a eso. A echar de menos, con mayor o menor aguante, de forma más o menos abrumadora; pero al final las cinco fases del duelo se manifiestan en ese sentimiento tan presente en la vida de todo individuo que es la acción del anhelo.


Y sí, hay que asumirlo. Lo que se pierde, se pierde. Pero, parfavar, que nadie nos quite nuestro derecho a echar de menos. Que a nadie se le ocurra dar el inepto consejo de que todo se acaba pasando. Porque no se pasa. Y menos mal. No tiene por qué pasarse. ¿Por qué esa obsesión con querer borrar todo lo que ya no está a nuestro lado? ¿No es lícito convivir con la ausencia? Echar de menos es la corroboración de que existe vida a través del continuum espacio-tiempo. 

Me da igual que se trate de la pérdida de tu madre que la de un rollo de una noche que te ha rechazado. Si has tomado la decisión de añorar de forma consciente y consecuente significa que asumes que la pérdida existe de forma irrevocable y supongo que entristecerse es sano cuando descubres esa realidad; por tanto las fases de negación, ira, negociación, depresión y aceptación se unifican y tan sólo queda la nostalgia sobrellevada. Cada uno como pueda. ¿No suena mucho más sensato que hay que aprender a asumir lo que ya se ha ido? Nadie ha dicho que esto impida mirar hacia adelante. 

Y sí, este texto no es más que un consolador para ahuyentar pesadillas, el cual te hace pensar que ese sentimiento que aflora a menudo y que pocas veces le permitimos que se quede demasiado tiempo no es sino un síntoma de fortaleza, porque lo verdaderamente heroico es llevar a cabo un duelo para no olvidar. Tal vez lo que ya no está no nos sirva para nada, o tal vez nos conforme por completo.

Venga, voy a convertir este blog en un libro de autoayuda:

Yo echo de menos todo lo que perdí. No pasa nada. O sí. Pero es lo que hay.

jueves, 11 de diciembre de 2014

4 + 1 (Versos para dormir)

Embrolla tú entre tus dedos
el hilo de aquellos ecos.
Los míos ya se han ahorcado.

Que la sangre cuando espesa
se aglutina entre las manos.
Mis caricias se agotaron.

Al igual que la pulsión
de la lágrima traidora,
de la verdad asomando.

Y trotan ahora las noches
de polvo bajo las sábanas.
de Poesía y de Teatro.

-

Será que tiempo y distancia
transforman el pez podrido
en suculento pescado.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Pequeña paradoja

no alcancé
la punta de tus codos
la caricia irreemplazable
el coágulo de lágrimas y mocos

¿será que lo que se pierde se pierde?
será que nunca lo tuve
para ti te lo guardaste
para otro ladrón sin guantes

abre las manos, me digo
que los cuervos salgan volando
o llorando

o que se desangren
o se desinflen
o contra el cielo se estampen

abre las manos, me digo
que los cuervos salgan volando

y al abrirlas sueño
¿lo habré soñado?

ningún ave anidó en mi manos.

jueves, 4 de diciembre de 2014

El arquetipo del príncipe azul

¿Conocéis ese tópico que dicen los amantes cursis de "llevo toda la vida soñando contigo"? Bueno, pues pese al riesgo de que muchos dejéis de leer en este instante he de reconocer que a mí me ha ocurrido y me sigue ocurriendo. Desde bien pequeño existe un personaje que se cuela periódicamente en mis sueños.

Este personaje varía en cuanto forma y contenido, en cuanto a carácter y personalidad. Todo en sí puede transformarse. Sin embargo yo siempre sé que es él. Lo único que mantiene en todos los sueños es su forma de varón y su transparencia al relacionarse conmigo. Es curioso porque siempre nos pasamos hablando toda la noche y en ningún momento ni me miente ni me oculta nada. Mi intuición me lo susurra. No hay subtexto, ni miedo, ni necesidad de protegerse de mí. La experiencia llega a resultar incluso perturbadora. Él es realmente demasiado encantador, y en mis tripas se despierta algo así como un sentimiento de tranquilidad y esperanza. A veces no sólo hablamos, eso depende del estado de mi psique. A veces preferimos dejarnos llevar.

Por eso, nada más despertarme, durante unos segundos, le echo de menos de forma desgarradora. Confieso que he llegado incluso a llorar. Nunca he soportado echar de menos.

Supongo que suena estúpido eso de añorar algo que no existe (quizás no tanto), sin embargo esto me ocurre desde muy pequeño. Él ha crecido conmigo. Cuando era niño yo le veía como a un hermanito. Después se convirtió en un amante. Por último, en un enemigo.

Hace aproximadamente un año decidí ponerle nombre a este extraño (o no tan extraño) personaje. Como sólo varía su aspecto y no su esencia lo identifiqué como un arquetipo. Sí, lo cierto es que percibo que ha ido apareciéndose durante toda mi vida por alguna razón cósmica, pues lo más interesante de este ente es que se nutre de las carencias de las gente de mi alrededor, especialmente de aquellas que entretejen el bordado de mi parte afectiva y sentimental. Esto además le da la terrorífica cualidad de potenciar todo lo que yo echo en falta en las personas importantes que hay en  mi vida.

Por otro lado también sospeché que este ser, por sus cualidades, podría tratarse de una suerte de príncipe azul. Todo esto me llevó a pensar en si esta figura del imaginario colectivo es verdaderamente un arquetipo o un estereotipo. En cualquier caso el apodo de príncipe azul me pareció muy acertado.

Hace tiempo que intento enfrentarme a él. El arquetipo del príncipe azul me ha estado acosando durante los últimos meses, noche sí, noche también. Yo le ignoro. Prefiero vivir en el mundo real, resignándome y aceptando que no todo puede ser como yo quiero que sea, pero él siempre logra seducirme. Por desgracia conoce bien mis anhelos y frustraciones.

En el último sueño apareció en forma de mendigo, durmiendo en un callejón hediondo sobre un colchón plagado de mugre. Yo me tumbé a su lado sin poder verle la cara aún, pensando, por alguna razón que aún no entiendo, que allí yacía otra persona. Pero en cuanto lo vi no tuve ninguna duda: era él. Estaba bastante mayor para lo que me tiene acostumbrado, muy sucio y abandonado; no obstante mantenía ese magnetismo peligroso. Además tenía unos ojos azules muy brillantes. Me causaba una mezcla entre atracción y rechazo, aunque yo en ese momento me negase a admitirlo. Él trataba de abrazarme pero yo le rechazaba empujándole.

Conseguí librarme de él hasta hoy.

Esta noche tengo miedo. Temo que vuelve a aparecerse de nuevo. De alguna forma intuyo que el arquetipo del príncipe azul esta vez podría apoderarse de mí para siempre.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La asfixia

Me gusta ver que seguimos rascando sobre la piedra. Que seguimos despellejándonos para sentir la herida reabriéndose. Hallar una verdad entre todo el humo que tragamos me resulta suficiente como para realizar la autopsia. Porque del presentimiento aprendes a sentir, eso sí, con mucho cuidado de no terminar resentido otra vez, que los demonios sin sombra siguen acechando y tienen ganas de comerse los colores que dejamos en la almohada.

Retuerce los suspiros que se te escapan. Estíralos. Pliégalos. O trágatelos. El morado es un color que te favorece. A mí a veces se me antoja demasiado llamativo como salir a la calle con él; por eso te lo cedo.  


¿Durante cuánto tiempo puede jugar un niño a convertir su aire en figuras de origami?  Sospecho que me va a llevar toda una vida averiguarlo.

martes, 11 de noviembre de 2014

Microliteratura de viajes

Viajaron juntos alrededor del mundo.  Saltaron de nube en nube, vadearon treinta y seis ríos, atravesaron junglas y desiertos, se perdieron en la nieve y, finalmente, regresaron a casa. Esa noche, uno de los dos durmió a pierna suelta. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Antagonistas

"A: Me estoy equivocando.
B: En absoluto. Creo que nunca has estado tan cerca de la felicidad como lo estás ahora.
A: ¿Felicidad? ¿A esto le llamas ser feliz?
B: ¿Y por qué no?
A: Tiene que haber algo más...
B: ¿Y eso qué importa? En caso de que existiera algo más es evidente que ahora mismo tú no lo tienes...
A: No necesito tenerlo, necesito saber que existe.
B: Vale, ¿pero quién dice que exista?
A: Me siento vacío.
B: Piensas demasiado.
A: Y tú demasiado poco. No te soporto.
B: Ni yo a ti, y sin embargo aquí estamos.
A: Seguro que es por alguna razón.
B: O no. ¿Por qué tienes que ver cosas donde no las hay?
A: No es que vea cosas donde no las hay, es que veo cosas que tú no puedes ver.
B: A eso se le llama demencia.
A: Llámame demente entonces.
B: Eres como un crío. ¿No te das cuenta de que necesitas sentirte especial porque en realidad no sabes adaptarte a nadie? Ser raro es demasiado fácil.
A: El amor es demencia.
B: Ya estamos.... Eso es a lo que te referías desde el principio, ¿no?
A: Todos los caminos llevan a Roma, y si no lee Roma al revés.
B: Buen jueguecito de palabras. Tu camino te llevará a un despeñadero, ya lo verás.
A: Lo sé. Lo importante es que me atrevo a hacerlo solo.
B: Lo importante es hacerlo, qué importa lo demás.
(A abofetea a B)
A: Te lo has ganado. Y ahora acompáñame, tengo sueño. Y ni se te ocurra largarte, que no soporto dormir sin ti."

"Esto" (¿cómo calificarlo?) me lo he encontrado por casualidad entre mis cosas mientras buscaba "lo que duele". Me hace gracia porque cumple hoy exactamente cinco años (¡CHAN CHAN!). Y aunque ya "no duela", me alegro de haberlo encontrado.

martes, 16 de septiembre de 2014

Arcadia

llegué a Arcadia
llega la noche
llegas tú
apagas la luna
fundes las estrellas
una por una
pellizcándolas con delicadeza
cortas la hierba en la que yazgo
cierro los ojos
envenenas el agua de aquel riachuelo
todos mis peces mueren
asfixiados
yo aún respiro
el aire cambia
cambia por ti
no sé cuanto aguantaré
Arcadia agoniza
pero nadie le llora
te tumbas a mi lado
te aspiro por última vez
me abrazas con ternura

y me dejo morir.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Carta de un viejo escritor a lo que más ha querido

Necesito escribir porque es el único vehículo que me lleva al Paraíso sin la necesidad de morir. Cuando era joven lo empleaba como un medio para poder evadirme de mi triste realidad, sin embargo ahora que los frutos se han colorado mi literatura ha pasado a ser algo así como un bálsamo para el alma.

Necesito proteger mis letras, porque es lo más puro y valioso que poseo. Es mi arte. Soy un artista, la unidad de élite de la humanidad. He nacido para encender una vela en medio de esta oscura y confusa existencia. Este es mi mayor patrimonio, este saco lleno de ideas y sueños, de ilusiones y secretos.

Necesito expresarme, pues el mundo tiene derecho a sentir un poquito de calor. El aire es frío y la lluvia hiela los huesos. Mi arte tiene que ser como esos abrazos que no nos dimos, en mitad de esas noches de tormentas que no pasé a tu lado.

Y, sobre todo, necesito comunicar. Pensé que lo hacía con mi pluma, hasta que apareciste tú. Supongo que la belleza te cegó y no pudiste sumergirte en este océano brillante. Cuando yo leo a otro escritor siento que quiero abarcar toda su filosofía, su agua viva que mantiene encendida mi sed. Mi destino es leer para comprender. Pero casi nunca lo consigo.

Por eso a ti no te amé. Porque no te comprendí. Tampoco tú no me comprendiste a mí. Mientras yo admiraba la luna llena tú te entretenías jugueteando con la hierba del parque. Mientras yo contaba estrellas tú te fijabas en los viejecitos mientras paseaban. No encontraste el oro de mi corazón. Ambos perdimos la batalla.

Aún así esta historia sangra fresca en mis manos. No te olvidé. No te olvido. Y como no sé hacer otra cosa, escribo. Escribo para olvidar, no para recordar.

 ¿Quién era yo? ¿Quién eras tú? ¿Qué más da? ¿Acaso importa? Tal vez yo fui “yo”, y tú fuiste “tú”, pero nunca fuimos “nosotros”. Tú formarás tu binomio con algún infeliz que se cruce en tu camino. Yo encontraré a quien aprenda a verme y no solo a mirarme. Hasta entonces, te escribiré cada noche, aunque ninguno de los entendamos por qué lo hago. ¿De verdad es tan importante entender? Quién sabe, tal vez la respuesta te la quedaste tú. Y ni siquiera lo sepas.

domingo, 31 de agosto de 2014

De putas y puteros

Hoy me he encontrado uno de los textos que tuve que escribir para poder estudiar Dramaturgia. Ni tiene título ni vale mucho, pero me ha hecho ilusión encontrármelo y he decidido subirlo. Además, fue una de las llaves a la RESAD y eso lo hace muy significativo.
El ejercicio consistía en escribir una escueta escena sobre una noticia que nos proponían. La mía era esta:




Callejón de Barcelona. La escena está desnuda, tan solo un banco destartalado alumbrado por una luz tenue y algo siniestra. Paseando con tranquilidad está LARA, una joven de veintidós años con una minifalda, una camiseta bastante escotada y un bolso que no combinan en absoluto.

LARA: (Para sí misma) Odio hacer huevos fritos. No lo aguanto. A veces tengo pesadillas en las que estoy frente a la sartén haciendo la cena a mi hermano, y, cómo no, me toca hacerle dos putos huevos fritos. Es horroroso. (Saca un cigarro y se lo enciende.) Desde que nací habré freído unos quinientos huevos, y siempre se me ha roto la yema al echarlos a la sartén. No sé... a lo mejor es que soy muy bruta, o quizás es que estoy gafada, pero jamás me ha salido bien un maldito huevo. (Se queda ensimismada y tras unos segundos mira al público con desdén) Y por eso soy puta. A veces nos reunimos muchas colegas ahí detrás de la Rambla y hablamos de por qué empezamos a hacer esto de follar por dinero. Y algunas  dicen que por necesidad, otras que por comodidad; pero yo, aunque también lo hice por esas cosas, me gusta contar que lo hice porque jamás me salía un huevo frito con la yema en condiciones. Siempre reventada... (Breve silencio) Siempre reventadas... (Suspira) Y todas las chicas, obviamente, me preguntan que cómo es eso, así que me toca contarles que, una noche, friendo unos huevos a mi hermano con sus yemas reventadas le salté a mi madre que estaba harta de que los huevos fritos se me rompieran, que los hiciera ella. Y de mala hostia me mi madre respondió que cuando ganara dinero que contratase una chacha que los hiciera, y que mientras ella trabajara me tocaba a mí hacer la cena. (Silencio) Dicen que lo importante es tener salud, dinero y amor. Como la salud me vino de fábrica no la valoro demasiado, y en el amor dejé de creer cuando pude conocer de verdad a tantos hombres. Por eso mi objetivo es el dinero. El dinero y la justicia. ¿Acaso mi hermano no tiene derecho a comer unos huevos fritos con una yema intacta? (Apaga el cigarro) Pues eso, mi abuela, que en gloria esté la pobrecita, me decía siempre que tuviera claro lo que quiero en la vida. Y yo lo tuve y lo sigo teniendo. Cuando mi madre descubrió a lo que me dedicaba estuvo dos años sin dirigirme la palabra. Ni cuando estábamos solas en casa me miraba. Pero se limitó a eso, a no hablarme. Porque no tenía nada que decirme. Porque en realidad, aunque no lo aprobara, sabía cuáles eran mis objetivos. Y porque ella tampoco está para recriminar dignidad a nadie. (Breve silencio) A veces tengo la sensación de que sólo lo hago para rebelarme contra todo, sobre todo contra los hombres, porque no hay mejor forma de atacarles que desde su cama, y este es sin duda el trabajo perfecto para hacerlo.

Sale un HOMBRE de unos cincuenta años algo intimidado. Es poco agraciado y menudo. Se acerca a Lara sin querer llamar la atención

HOMBRE: (Le chista) Morena. (Lara lo mira) ¿Cuánto?

Silencio.

LARA: ¿Cuánto qué?

HOMBRE: Qué cuanto cobras.

LARA: Anda, que si te viera tu mujer...

HOMBRE: ¿Y quién te dice a ti que estoy casado?

LARA: (Lo mira de arriba a abajo) No hace falta que me lo diga nadie: panza para fuera y culo para dentro, casado de manual.

HOMBRE: (Riéndose) Toma ya... Espero que seas tan graciosa como guarra.

LARA: Eso depende.

HOMBRE: ¿De qué?

LARA: Del dinero que me ofrezcas.

HOMBRE: ¿Lo ves? Por mucho que te hagas la tonta al final sabes a lo que me refería. Todas tenéis un precio.

Lara lo abofetea. El hombre se acaricia la cara, pero no está enfadado.

LARA: No te pases ni un pelo, barrigón, que te doy.

HOMBRE: ¿Cómo te llamas?

LARA: Lara.

HOMBRE: Me pones mucho, Lara.

LARA: Pues tú a mí no, así que no esperes que te coma la oreja porque no soy de esas que te mienten para que te sientas mejor. Si tienes una vida de mierda vete al psicólogo, no de putas. Yo lo único que hago es follar y cobrar.

HOMBRE: ¿Cuántos años tienes?

LARA: ¿Y eso a ti que más te da?

HOMBRE: Hombre, quiero saber si eres mayor de edad.

LARA: (Respola) Veintidós.

HOMBRE: Qué joven.

LARA: ¿Acaso te importa?

HOMBRE: Aunque no te lo creas es la primera vez que recurro a las señoritas de compañía. Mi mujer me ha dejado hace poco. Mes y medio.

LARA: Que no me cuentes tu vida.

HOMBRE: La pillé con mi hermano en nuestra cama, abierta de piernas y gimiendo como nunca la había oído...

LARA: Es el pan de cada día... Cuánta insatisfecha

HOMBRE: Y lo peor no es que te deje, es todo lo que ello conlleva. Dejas de creer en el amor, en el compromiso...

LARA: (Interrumpiéndolo) Bueno, ¿y qué puedo hacer yo por ti?

HOMBRE: Darme un motivo para que me vaya contigo y no con otra.

LARA: ¿Cuánto me pagas?

HOMBRE: Trescientos euros. Por una hora.

LARA: Entonces te diré que durante esa hora volverás a creer en las mujeres.

HOMBRE: ¿Y después?

LARA: Ese ya no es mi problema.

HOMBRE: Me gustan tus argumentos.

La besa en la boca. Lara inmediatamente lo vuelve a abofetear.

LARA: No te confundas. Un beso tuyo no es un premio.

Entra un POLICÍA con aires soberbios y se acerca a ellos.

POLICIA: ¿Pasa algo?

HOMBRE: Nada, nada... Estaba aquí con mi hija y...

POLICÍA: ¿Su hija? Venga ya...

El policía saca una libreta.

POLICÍA: DNI por favor, tengo que multarle.

HOMBRE: ¿Cómo? Pero si no estábamos haciendo nada...

POLICÍA: No, claro, ibais a echar un parchís, no te jode. La prostitución en la calle está prohibida.

HOMBRE: ¿Pero esta chica es puta?

POLICIA: (A Lara) ¿Eres prostituta?

LARA: No.

POLICÍA: Qué simpática. Claro que lo eres, que no es la primera vez que te veo por aquí trabajando. Son mil euros de multa.

HOMBRE: (Sorprendido) ¿Mil euros? Póngale la multa a ella, que es la puta.

POLICÍA: La multa es para el cliente.

HOMBRE: Ya le digo que yo no soy ningún putero.

LARA: Di que sí que lo es, que quería follar conmigo.

HOMBRE: Pero Lara...

LARA: Cállate, cabrón.

POLICÍA: Ya está bien. (Sigue rellenando) ¿Quiere firmar la multa?

HOMBRE: No.

POLICÍA: Muy bien. (A Lara) Y tú, lárgate de aquí.

Lara mira al hombre y le guiña un ojo.

HOMBRE: Eres una....

LARA: Puta, sí. Y no vas a saber lo bien que se me da.

Lara se va.

HOMBRE: (Gritando) ¡Lagarta! ¡Malnacida! ¡Muerta de hambre!

POLICÍA: (Imponiendo autoridad) ¡Cállese ya o lo detengo!

El policía mira hacia la salida por la que se ha marchado Lara.

POLICÍA: Eso sí, hay que reconocer que la niñata tiene un polvazo.

El policía se acomoda la entrepierna.

POLICÍA: Buenas noches.

El policía se va.

viernes, 29 de agosto de 2014

Por las costuras (deconstrucción de un soneto)

Vil Ariadna,
que tejes mi espera
con las agujas 
de un reloj parado.
¿A qué sucio destino
me has enredado?
¿Qué sangre tan pura
tiñó tu hilera?

Aunque me calles
rugen las fieras.
Mi grito más sordo
las ha despertado.
“Tráelo con él”,
por fin te han clamado.
Mas coses y coses
y no usas tijeras.

“Paciencia”,
 la cuerda en el aire reza.
“Él dormirá
otra vez en tu lecho
y por tu boca
huirá la tristeza.”

Gran Ariadna,
dichoso me has hecho.
“Pues nunca te fíes
de mi grandeza…
¿O piensas que el hilo
termina en su pecho?”  

miércoles, 27 de agosto de 2014

Lacrimal obsoleto

Cuando me dejé caer sobre la cama sentí como si me hubiese pasado el día entero llorando. Ojos hinchados y enrojecidos, suspiros entrecortados y la sed. Sin embargo por mi rostro no se había deslizado ni una sola lágrima. Por supuesto no tenía ganas de que eso ocurriese, pero... ¿dónde estaría el llanto que la noche me debía?


Terminé por entenderlo. Había aprendido a llorar para los adentros. Algo así como en las tragedias griegas antes de que estas empiecen. 

viernes, 22 de agosto de 2014

Lección de feminismo para hombres

Bien, como veo que estos días se está hablando del machismo con tanto hincapié, y que además se están dando opiniones TAN divergentes me voy a permitir dar una lección de feminismo para hombres (de las mujeres machistas directamente paso). Y creo que puedo permitírmelo después de haber pasado dos años en una clase en la que todo son mujeres, feministas, inteligentes y conscientes del machismo más discreto, por eso puedo transmitiros ciertas ideas.

Queridos hombres, el machismo sigue existiendo. Y no sólo eso, sino que además nos afecta tanto a mujeres como hombres. Y no seáis listos, porque esta vez da igual vuestra sexualidad. Hasta el macho más alfa se ve afectado indirectamente, lo cual es casi más nocivo.

¿Qué es machista y qué no lo es? ¿Violar es machista? Por supuesto. Pero eso lo clasificaremos como agresión, que es mucho más grave. Me centraré en el machismo que todos cometemos y del que a veces ni sospechamos. Sí, que no violes no quiere decir que creas en la igualdad.

¿Es machista abrir la puerta a una mujer? ¿Lo es llevarle el desayuno a la cama? (pongo ejemplos que he visto en Twitter). Depende. Si a una mujer le haces esa clase de favor porque te apetece hacerlo, porque la aprecias, no lo es. Eso sí, también me puedes abrir a mi la puerta, o a tu padre, o a cualquier hombre. Eso es ser amable. Pero si de lo contrario tu abres la puerta a una mujer y cuando piensas por qué lo has hecho te das cuenta de que ha sido porque es una mujer estás siendo machista. Un clic en tu subconsciente te ha hecho pensar que debías ayudarla, que tú eres más fuerte que ella, que quedarás como un caballero. Y los caballeros están mejor en la E. Media. Esto es casi imperceptible. Son prejuicios del inconsciente colectivo, y hay que combatirlos

Es muy fácil cuando eres hombre acomodarse en el colchón del patriarcado, pero trae también sus problemas. ¿ O es que por ser hombre siempre tienes que ser superior a una mujer? Créeme, no vas a serlo, y es demasiada responsabilidad. Te frustrarás, te hundirás y serás muy infeliz sin ser siquiera consciente. Ser el más macho no es siempre posible. Relájate. Nadie duda de tu hombría. Por desgracia la humanidad ha sido tremendamente machista desde que el mundo es mundo, y cuesta mucho librarse de ciertas actitudes, comportamientos y pensamientos; pero se puede.

Así que, estimado varón, deja de mantener tu rancio status de hombre. A algunos que somos igual de hombres que tú no nos interesa tu forma de virilidad, y a ti tampoco te conviene demasiado. Por suerte las cosas están cambiando, y las mujeres tienen oportunidad de superaros. Y de qué manera.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Cincuenta noches

Elegante y sigilosa
entre el miedo reapareces
cuando ya te había olvidado
cuando ya te habías apagado
hace ya cincuenta noches.

“¿Estás celosa? También superé tu ausencia.”
pero no me escuchas
pero sí me tumbas
y mi sangre se ennegrece.

¿Es que acaso no lo sientes?
Tu lado de la cama aún abrasa. 
Apesta.
Sigue manchado de sangre
de saliva
de semen

y de mis lágrimas.

ESTA NOCHE NO CONTARÉ CINCUENTA Y UNA.

Regresaste de repente.
¿Me abrazarás hasta el alba?
Está bien. 
Acepto.
Que sí. 
Que sé que tú nunca me mientes.

ESTA NOCHE NO CONTARÉ CINCUENTA Y UNA.

Ya sé que cuando me liberes
te veré junto a la próxima luna. 

martes, 12 de agosto de 2014

Un secreto

Lo que tú no sabes es que yo no volví a brillar, que mi Luz era tan frágil que se apagó con las últimas lágrimas. Menos mal que los ojos claros pueden ver en la oscuridad.

lunes, 11 de agosto de 2014

Otro capricho más

Le gustaba como le gusta admirar una puesta de sol en algún lugar exótico; en la sabana africana o en una playa salvaje, por ejemplo. Por eso no duraron. Los atardeceres no deberían dar problemas.

viernes, 8 de agosto de 2014

Inmolación

Ahora que se han ido las últimas luces y los ojos no te lloran, te atreves a espetarme que eso que tanto te gustaba de mí ya no existe, que se ha muerto para siempre.

Y no, querida, no se murió. Yo lo maté.

martes, 5 de agosto de 2014

Deus ex machina

Pulgarcito necesitó que los pájaros se comiesen las migas de pan del camino para plantearse que quizás la solución no fuese regresar. 

Pequeño ensayo

Después de hacer el amor, él la olvidaba durante tres o cuatro horas. Pensaba que, cuanto antes empezase a practicar, menos le costaría conseguirlo el día que tuviese que hacerlo para siempre. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Largo viaje

Mañana emprenderé un largo viaje
hacia la punta de tus codos.
Allá donde nunca te has besado.
Allá donde no puedas lamerte si te hiero.
Allá donde el dolor no existe.
Allá. Sólo allá,
en el único resquicio virgen de tu cuerpo,
volveremos a encontrarnos.

viernes, 18 de julio de 2014

"Azules"



Hoy he comprobado que incluso este modesto embalse puede convertirse en un océano profundo y temeroso. Aunque debo reconocer que lo sospechaba.

Al fin y al cabo, en "azules" más pequeños me he ahogado.

miércoles, 16 de julio de 2014

Noches como muñecas rusas

Esa noche soñé que nunca habías existido.

En mitad de aquella nube de humo en la que me encontraba no brotaba nada. Nada. Tan sólo se escuchaba el sonido de una percusión imperfecta, como la de dos corazones que laten a gritos porque nada tienen que decirse. Nada.

Ni siquiera podía recordar tu rostro. Tus ojos, que son lo único que consigo visualizar de ti con nitidez cuando no estás, se habían difuminado en la espesa niebla que me envolvía. El azul perdió de golpe todo su sentido.

(…)

Después me desperté, y tú seguías a mi lado, desnudo pero invulnerable. Caliente. Y muy vivo. Te tenía. ¿Por qué nadie me había hablado de esa sensación antes? Toda la vida oyendo gilipolleces, ¿y no puede haber un solo ser en el mundo que me anuncie que todo lo sufrido iba a merecer la pena sólo por ese instante? ¿Cómo saber que iba a gozar de la suerte de encontrar una solución tan inmediata a un problema tan grave como era el hecho de perderte?

Bastó con abrir los ojos. Con abrir los ojos. Qué fácil fue traerte de nuevo a mi lado. Y qué satisfactorio. El cielo debe de saber a ese momento.

(…)

Sin embargo la gloria no duró demasiado. La euforia se escurría por mi estómago hasta derramarse por mis píes. No tardé más de un par de segundos en notar cómo mi cuerpo se encendía, llegando a superar incluso la temperatura del tuyo. El colchón, convertido en cenizas unas horas antes, ardía de nuevo. ¿Y si de repente volvías a desaparecer con la misma inmediatez? ¿Y si el hechizo esta vez se volvía irreversible? 

Otra vez lo efímero…

¿Sigo soñando?

Debo reconocer que me sentí como un crío, porque se me inundaron los ojos de lágrimas con sabor a leche. Una descarga eléctrica sacudió mis brazos y los enroscó alrededor de ti. Traté de mantener la feliz idea de que aquello podría retenerte aquí para siempre. Y al final me la creí. Pude dormir tranquilo.
.
(…)

Hoy duermo solo. En el limbo. Ni te tengo ni te he perdido. Definitivamente en este purgatorio debería existir algún manual de conducta.

martes, 15 de julio de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

Lamento de Blancanieves

(Voy a hacer lo que ningún autor que se precie debe hacer: adelantar justificaciones antes
de un texto. Lo que es un prólogo de toda la vida, pero este monólogo nace de una especie de necesidad personal, de un enthousiasmos, también de un juego; y no entiendo muy bien qué quiere contar. Lo siento.)


BLANCANIEVES: ¿De verdad alguien se creyó que yo tenía ganas de morder esa manzana?

Yo fui la pionera. La que despertó en todas esas mujeres la idea de que los hombres debían tenernos entre algodones. La que cayó dormida por primera vez. La protagonista. Tal vez algún enfermo se fijó en las celulíticas piernas de mi madrastra, pero cualquier macho que se precie ha fantaseado con mi sonrisa perfecta, con mi pecho lozano, con mis piernas abriéndose en esa tumba de cristal a la que nadie tenía acceso… pero me extraña tanto...

Después vinieron “las demás”. Fue como una plaga. Las princesas Disney empezaron a salir hasta de debajo de las piedras. Los castillos se saturaron. Y todos empezaron a admirarlas. A quererlas. Lo reconozco, pasé a ser una más. pero yo he sido la primera princesa Disney. La auténtica.

Tengo todas sus películas. No soy una psicópata, es sólo que de alguna forma me excita ver cómo cometen los mismos errores que yo. No las envidio, ¿eh? ¿Por qué iba a hacerlo? Yo ya soy libre. Sin embargo me jode ver cómo ellas creen encontrar el amor. Porque yo sé lo que les espera, y sé que acabarán tan amargadas como yo… estaba antes. ¡En serio, no las envidio! A mí ya me vino a buscar mi príncipe. Me besó y me despertó. Aquella noche cenamos perdiz. Riquísima. Mientras yo comía aquel suculento pájaro mi príncipe ya estaba imaginándome con el tanga en los tobillos. No tardó mucho en cumplir sus deseos, puesto que lo hicimos esa noche. Sólo esa noche. ¿Que qué pasó? Pues eso le pregunté. “Joder, es que te mueves fatal en la cama. Eres muy sosa”, me dijo. Sosa. Como esa perdiz estofada que sirvió en el banquete, que sabía a plástico. ¿Y qué esperaba? Él, muy coherente como futuro rey y macho alfa, quería una virginal doncella –lo que yo era-, pero también una leona en la cama. Y yo no soy Nala, soy Blancanieves. Así que me echó de su castillo, y me vine a este apartamentito en el centro. Sola. Con dos cojones.

¿De verdad alguien se creyó que yo tenía ganas de morder esa manzana? Había que guardar las apariencias, pero yo odio la fruta. En especial las manzanas. Lo que ocurre es que las manzanas no engordan, y son muy digestivas y buenísimas para… bueno, para un montón de cosas. Pero yo hubiese preferido morder una hamburguesa de esas del Mcdonald's. Ahí sí que no hubiese dudado un segundo en hincarle el diente. Y para bajarla, una buena siesta, pero pudiendo despertar. No quiero volver a quedarme dormida nunca más.


Ojalá pudiese colarme en las películas de todas esas princesas y salvarlas yo de su letargo. Al principio sería raro, pero así aprenderían a no esperar a ningún gilipollas. Cuánto hubiese pagado yo si otra princesa me hubiese salvado a mí. Ahora viviríamos como hermanas, que no hermanastras, y seríamos felices y comeríamos hamburguesas del Mcdonald's, y no esa basura de perdiz. Todas juntas. (Silencio. Mira el reloj)  Ya son las doce. Será mejor que vuelva a palacio. Ya, ya sé que eso no forma parte de mi cuento, pero es que yo le tengo una fobia terrible a las calabazas.

miércoles, 2 de julio de 2014

A mellora da morte

otra vez lo efímero
las Parcas se masturbaban
nosotros follábamos al otro lado de la ventana

hoy el orgasmo llega con ojos de serpientes
lo veo despuntar en tu garganta
lo escucho morir en mis párpados

y el vaho empañará los cristales una vez más
mi verdad desaparecerá junto a tu último suspiro

(...)

mientras te pienso
las gotas de sudor de tu frente caen sobre mi pecho
como arena de un reloj.

viernes, 11 de abril de 2014

Juguete estúpido (dramatúrgico y efectista)

Escena 1 de 26

Exterior de NeoGenetic Plastic Toys. El Doctor Bacus sonríe ante un bullicioso grupo de periodistas, entre los que se encuentran Din y Naiara.

DR. BACUS: Calma, calma, amigos. Tendrán toda la mañana para visitar nuestras instalaciones y hacer todas las preguntas que deseen. En primer lugar me gustaría presentarme mi nombre es Schneider Bacus, jefe del departamento de Promoción y Marketing de NeoGenetic Plastic Toys. Son muchos los rumores y muy diversos que corren sobre nosotros, por eso hoy intentaremos disipar cualquier duda que se les plantee, ya que pretendemos que nuestra empresa sea tan transparente como el agua de Lanjarón. (Pausa) Bien, ClioGenetic Plastic Toys nace con la idea de crear la primera línea de juguetes del mundo enfocados a la educación del consumidor, esto es, el niño con una edad media de 7,3564 años. Aunque acabamos de emerger de la nada, como quien dice, hoy podremos presentarles una serie de prototipos de nuestras gamas J, K y L. Nuestros juguetes pretenden preparar a los niños para que la acción de jugar no se convierta en una evasión absurda, sino para que comiencen a ser responsables y observen de una forma cruda y sin adornos la realidad. Síganme por aquí.

El Doctor Bacus, junto a los periodistas, entran en una de las naves cuyo letrero indica J de Jamón. En su interior sólo hay cientos de cajas apiladas sobre sí mismas.

DR. BACUS: Aquí están los juguetes para los más pequeños desde los menos 6 meses hasta los dos años de edad. Se tratan de muñecos que simulan la realidad cotidiana de una forma incluso, diría yo, simpática. Entre ellos la PocasPecas a la que al cabo del tiempo se le cae el pecho y le salen arrugas, el Action Man que te ataca si no se le das sus anabolizantes y el osito de peluche Koyak que a los pocos años de salir de su envase empieza a sufrir alopecia, siempre asegurándose de que a su dueño le encanta abrazarse a él por su suave pelaje. ¿Alguna pregunta?

DIN: ¿No nos iban a enseñar unos prototipos?

DR. BACUS: No. Sigamos.

Continúan hasta la sala nombrada como K de KePenitaPorDios. Igual que la anterior, tan sólo contiene más cajas.

DR. BACUS: Los juguetes de la gama K son ciertamente algo menos divertidos. Están recomendados de 6 meses a 122 años, y son sin duda los más solicitados de nuestra marca. Pueden adquirir, por ejemplo, un coche eléctríco con batería de larga duración que incluye una bomba incorporada que explota un martes cualquiera a las cinco de la tarde, cuando su hijo está con la abuela jugando porque usted ha bajado a comprar anacardos. En la campaña de navidades también sacaremos nuestro ambicioso Drogonova, el pequeño laboratorio para que los más peques experimenten lo malo que es consumir pastillas de diseño. Este vendrá rebajado si se compra junto a Metanova en un pack de dos por uno. Y, por último pero no por ello menos importante, tenemos la muñeca Matildita, que se ha de coserse a la cama nada más ser comprada. Está recomendada para niños varones de cinco años, para que cuando cumplan diez esa muñeca aparezca una mañana desangrada o embarazada, depende de lo que ese niño haya hecho con ella. Es preciso no descoserla de la cama si queremos que el producto surja efecto. (Pausa) Y hasta aquí la visita. ¿Alguna pregunta?

NAIARA: ¿Nos llevará a la sala L?

DR. BACUS: No.

DIN: No es justo. Queremos saber lo que hay allí.

Doctor Bacus se para a reflexionar unos instantes.

DR. BACUS: Entiendo. Es normal que tengan curiosidad. Lo es, ¿no? Está bien. Entonces síganme.

Dr. Bacus y el resto de periodistas sale de la nave K de KePenaPorDios. Din y Naiara se esconden tras una montaña.

DIN: ¿Lo has traído?

Naiara abre su mochila y coge una bolsa de Carrefour biodegradable, fabricada casi en su totalidad de fécula de patata. De ella saca lo que parece un niño de unos once años aparentemente dormido, hinchado y amoratado. Din le lame una mejilla.

DIN: Aún no es el momento. Tenemos que encontrar una de esas muñecas Matilda. ¿Cuánto tiempo tendremos más o menos?

NAIARA: (Mirando al niño) Una media hora.

DIN: Pues vamos.

Naiara vuelve a guardar al niño en la bolsa y junto con Din empieza a abrir cajas. Todas están vacías.

NAIARA: Aquí no hay nada, ¿eh?

En ese momento el niño se despierta y empieza a llorar.

DIN: (Histérica) ¿¡No teníamos media hora!?

NAIARA: ¡Y yo qué sé! ¡Soy pedagoga, no pediatra!

DIN: Ese doctor nos la ha colado. Las muñecas Matilda deben de estar en la sala L.

Ambos salen corriendo pero un sonido metálico les detiene.

SONIDO METÁLICO: Clin. Clin. Clin. Requeteclin. O sea, que os hemos pillado. No sé si entendéis la idea...


El niño del interior de la bolsa deja de llorar inmediatamente. Din y Naiara se miran exagerando su sorpresa. Oscuro.