¿Conocéis ese tópico que dicen los amantes cursis de "llevo toda la vida soñando contigo"? Bueno, pues pese al riesgo de que muchos dejéis de leer en este instante he de reconocer que a mí me ha ocurrido y me sigue ocurriendo. Desde bien pequeño existe un personaje que se cuela periódicamente en mis sueños.
Este personaje varía en cuanto forma y contenido, en cuanto a carácter y personalidad. Todo en sí puede transformarse. Sin embargo yo siempre sé que es él. Lo único que mantiene en todos los sueños es su forma de varón y su transparencia al relacionarse conmigo. Es curioso porque siempre nos pasamos hablando toda la noche y en ningún momento ni me miente ni me oculta nada. Mi intuición me lo susurra. No hay subtexto, ni miedo, ni necesidad de protegerse de mí. La experiencia llega a resultar incluso perturbadora. Él es realmente demasiado encantador, y en mis tripas se despierta algo así como un sentimiento de tranquilidad y esperanza. A veces no sólo hablamos, eso depende del estado de mi psique. A veces preferimos dejarnos llevar.
Por eso, nada más despertarme, durante unos segundos, le echo de menos de forma desgarradora. Confieso que he llegado incluso a llorar. Nunca he soportado echar de menos.
Supongo que suena estúpido eso de añorar algo que no existe (quizás no tanto), sin embargo esto me ocurre desde muy pequeño. Él ha crecido conmigo. Cuando era niño yo le veía como a un hermanito. Después se convirtió en un amante. Por último, en un enemigo.
Hace aproximadamente un año decidí ponerle nombre a este extraño (o no tan extraño) personaje. Como sólo varía su aspecto y no su esencia lo identifiqué como un arquetipo. Sí, lo cierto es que percibo que ha ido apareciéndose durante toda mi vida por alguna razón cósmica, pues lo más interesante de este ente es que se nutre de las carencias de las gente de mi alrededor, especialmente de aquellas que entretejen el bordado de mi parte afectiva y sentimental. Esto además le da la terrorífica cualidad de potenciar todo lo que yo echo en falta en las personas importantes que hay en mi vida.
Por otro lado también sospeché que este ser, por sus cualidades, podría tratarse de una suerte de príncipe azul. Todo esto me llevó a pensar en si esta figura del imaginario colectivo es verdaderamente un arquetipo o un estereotipo. En cualquier caso el apodo de príncipe azul me pareció muy acertado.
Hace tiempo que intento enfrentarme a él. El arquetipo del príncipe azul me ha estado acosando durante los últimos meses, noche sí, noche también. Yo le ignoro. Prefiero vivir en el mundo real, resignándome y aceptando que no todo puede ser como yo quiero que sea, pero él siempre logra seducirme. Por desgracia conoce bien mis anhelos y frustraciones.
En el último sueño apareció en forma de mendigo, durmiendo en un callejón hediondo sobre un colchón plagado de mugre. Yo me tumbé a su lado sin poder verle la cara aún, pensando, por alguna razón que aún no entiendo, que allí yacía otra persona. Pero en cuanto lo vi no tuve ninguna duda: era él. Estaba bastante mayor para lo que me tiene acostumbrado, muy sucio y abandonado; no obstante mantenía ese magnetismo peligroso. Además tenía unos ojos azules muy brillantes. Me causaba una mezcla entre atracción y rechazo, aunque yo en ese momento me negase a admitirlo. Él trataba de abrazarme pero yo le rechazaba empujándole.
Conseguí librarme de él hasta hoy.
Esta noche tengo miedo. Temo que vuelve a aparecerse de nuevo. De alguna forma intuyo que el arquetipo del príncipe azul esta vez podría apoderarse de mí para siempre.