Ejercicio de improvisación para
Prácticas de Escritura Dramática
El siguiente ejercicio consistía en
elaborar un texto dramático a partir de una serie de pautas que la
profesora nos iba facilitando mientras nosotros íbamos
escribiéndolo. Esas pautas están indicadas entre corchetes,
colocadas según coincidieron con la escritura de la pieza.
Título: NADA SUCEDIÓ EN VINADEROS.
[Ha de ser un diálogo entre A y B,
quienes discuten acerca de algo que va a ocurrir o van a hacer de
forma inminente. Libertad absoluta en cuanto al tema y al género,
pero ambos están implicado en este hecho, el cual tiene crear
expectación e interés.]
Plaza central de Vinaderos, pueblo
de la provincia de Ávila de unos setenta habitantes. El día es frío
y gris. Salen LIDIA, reportera de televisión, junto a JUANJO, cámara
que trabaja con ella.
JUANJO: ¿Y ahora?
LIDIA: (Leyendo una nota) A ver,
“plazueleta” del Sol, número cinco.
JUANJO: ¿”Plazueleta”?
LIDIA: Eso pone.
JUANJO: Cojonudo. Va a estar graciosa
la entrevista.
LIDIA: ¿Algún problema?
JUANJO: No, no, si está todo muy bien.
Eres la nueva Javier Cárdenas de Tele Ávila.
LIDIA: Y tú eres el cámara que sigue
a la nueva Javier Cárdenas a todas partes, no lo olvides.
[Uno de los personajes debe
confesarle algo significativo al otro.]
LIDIA: ¿Será esta la “plazueleta”
del Sol?
JUANJO: Y yo qué sé, si no hay ni un
maldito letrero por ningún lado. ¿En qué estabas pensando cuando
dijiste que sí a este curro?
LIDIA: Soy una amante incondicional del
teatro, no podía quedarme con la intriga.
Silencio.
JUANJO: No me gusta este pueblo. No me
trae buenos recuerdos.
LIDIA: Ah, ¿que lo conocías?
JUANJO: Casi. Tenía una cybernovia del
chat de Terra que era de aquí.
LIDIA: ¿De Vinaderos? ¿Qué pintabas
tú con una tía de pueblo?
JUANJO: (Triste) No lo sé,
porque nunca la llegué a conocer. Todo era perfecto, pero un día
dejó de conectarse al Messenger.
Silencio.
LIDIA: ¿Hace cuanto hablabas con ella?
JUANJO: Poco. Nueve años.
LIDIA: ¡Joder, Juanjo!
JUANJO: Oye, ¿qué pasa? Me marcó
muchó, ¿vale? Era una chica muy especial. Nos tirábamos horas con
las webcams encendidas, mirándonos, sonriéndonos...
[En algún
momento uno de los personajes tiene que amenazar con marcharse, pero
finalmente el otro le convence para que se quede.]
LIDIA: No conocía esa faceta tuya...
JUANJO: Ni tú ni nadie, Lidia, porque
ese Juanjo ya no existe.
Silencio.
LIDIA: ¿Sabes qué es lo que más me
sorprende?
JUANJO: ¿El qué?
LIDIA: Que en este pueblo haya internet
cuando no hay ni cobertura.
JUANJO: Vete a la mierda. Con lo
prejuiciosa que eres no entiendo por qué tienes tanto interés en
entrevistarte con ese tío, si seguramente sea un paleto más. Y un
impostor.
LIDIA: No lo sabemos, Juanjo. Necesito
descubrirlo por mí misma.
JUANJO: Vamos a hacer el ridículo.
LIDIA: Imagínate por un momento que
ese hombre no mintiese. He investigado sobre él, y no tiene ni la
ESO.
[En este mismo instante es
obligatorio que la siguiente réplica sea: “¿Sabes cuál es tu
problema”?]
JUANJO: ¿Sabes cuál es tu problema?
LIDIA: Sí.
JUANJO: Que eres una envidiosa.
LIDIA: ¿Por qué me lo reprochas? Si
te he dicho que sí.
JUANJO: Ah. (Pausa) Bueno, pues
eso.
LIDIA: Toda la vida intentando escribir
algo decente y el tío este se hace famoso en dos días. Necesito
saber cómo lo ha hecho.
JUANJO: Eso ya te lo he dicho yo.
LIDIA: Es imposible que sea un fraude.
No tiene ni medios ni conocimientos para plagiar algo tan brillante.
Deben de ser las sopas de ajo de aquí, o los chorizos de la matanza.
JUANJO: O el botón “copiar” y
“pegar” del ordenador. Al parecer, aquí la gente entiende mucho
de cyberestafas.
LIDIA: Es que no puede haber escrito la
segunda parte de Hamlet cuando “supuestamente” ni conocía la
obra.
Silencio.
JUANJO: Este sitio es muy raro. Yo
mejor me piro porque esto me da muy mal rollo y me están viniendo
malos recuerdos a la cabeza.
LIDIA: ¡No, no! ¡De eso nada! Tú no
te mueves de aquí.
JUANJO: Que sí, que todo esto es una
gilipollez. Ese tío que buscamos es un impostor, al igual que lo es
Eduviges y el resto de habitantes de este pueblo.
Lidia rompe a reír.
LIDIA: ¿Eduviges?
JUANJO: ¿Algún problema?
LIDIA: No, no, Eutiquio, si no pasa
nada.
Juanjo trata de largarse, pero Lidia
lo agarra.
LIDIA: Venga, que es broma. Mira, si tú
me acompañas a entrevistar a ese extraño dramaturgo yo después te
ayudo a encontrar a Eduviges.
JUANJO: No, no. Mejor no. Total, ¿para qué?
LIDIA: (Malévola) Para
vengarte.
JUANJO: Para vengarme...
LIDIA: Sí...
JUANJO: Vengarme... (Histérico
grita) ¡Maldita zorra! ¿Por qué me bloqueaste del Messenger?
LIDIA: Va, va, ya pasó. Venga, primero
busquemos a ese tío.
[Un personaje
debe repetir una parte del diálogo anterior del otro personaje.]
LIDIA: ¿Te puedes creer que era posible escribir una segunda parte de Hamlet?
JUANJO: Ah, yo qué sé. Si no sé ni
de qué va.
LIDIA: ¡Qué más da! ¡¡¡Todos
mueren al final!!! Es la historia mejor cerrada de toda la Literatura
Universal.
JUANJO: (Irónico) Fascinante...
LIDIA: Y va él y la continúa. ¡Y lo
peor es que el texto es genial! (Triste) Es tan frustrante...
JUANJO: (Abrazándola con ternura)
Tranquilia, Lidia. No es culpa tuya. (Volviéndose muy agresivo)
¡Es culpa de ese sinvergüenza!
LIDIA: ¿Eh?
JUANJO: ¡Por paleto y por gafapasta!
LIDIA: (Para ella misma) Sí...
JUANJO: ¡Y por escribir algo y no
saber ni cómo!
LIDIA: ¡Es verdad!
JUANJ: ¡Tienes que encontrar la casa
de ese tío para vengarte!
LIDIA: Para vengarme...
JUANJO: Sí...
LIDIA: Vengarme... (Histérica
grita) ¡Maldito ordeñavacas! ¿Dónde estás? ¡Me comeré todo
lo que haya en tu nevera!
JUANJO: ¡Esa, esa es la actitud! ¡A
por él!
[Incluir en este mismo momento una
acción. La que sea.]
Lidia y Juanjo llaman a una puerta.
Nadie abre. Llaman a otra, pero ocurre lo mismo. Así con varias
puertas.
LIDIA: ¡Abrid, panda de aprovechados!
¡Dad la cara ante la prensa!
JUANJO: ¿Cómo es posible que nadie
nos abra?
LIDIA: La mayoría de las casas son de
los madrileños que vienen los fines de semana. El pueblo no tiene ni
ochenta habitantes. Tú sigue probando.
[Incluir un monólogo de un
personaje nuevo (C) que aparece en off, es decir, ninguno de los dos
personajes puede verlo ni oírlo, pero aún así debe decir algo que
sea relevante en la acción.]
El JEFE sale hablando por el móvil.
JEFE: Vaya, el buzón de voz. Putos
pueblos sin cobertura... Lidia, oye, que soy yo, tu jefe. Mira, ¿es
que sabes qué pasa? Que se ha muerto el tipo este que ha escrito
Hamlet 2. Sí, hija, sí. Una tragedia. O sea, lo que le ha pasado,
no la que ha escrito, que también. Está todo el pueblo en el
tanatorio de Arévalo, así que casi que os podéis ir allí, ¿no?
Vamos, que no pintáis nada ese pueblo. Venga, mañana nos vemos,
maja.
Cuelga. El jefe se va.
LIDIA: Nada. Ni un alma en todo el
pueblo.
JUANJO: ¿No será esto Honquilana, el
pueblo fantasma ese?
LIDIA: ¿Tú eres tonto? (Señalando
el cartel) Lo pone ahí bien clarito: Vinaderos.
[La escena tiene
que estar a punto de acabar. Se hará con esticomitias, que son
réplicas muy breves.]
LIDIA: No nos quieren abrir.
JUANJO: Normal.
LIDIA: ¿Por qué?
JUANJO: Íbamos a vengarnos.
LIDIA: Cierto.
JUANJO: Era lo justo.
LIDIA: Ni hacer justicia nos dejan.
JUANJO: Sólo entrevistas.
LIDIA: Y algún que otro reportaje.
JUANJO: Nada más.
[Uno de los personajes le cuenta un
recuerdo reciente que implica a ambos en la acción. Tras esto, uno
de ellos se va de escena.]
JUANJO: ¿Sabes qué? Eduviges me contó
que el agua de su pueblo contenía altas dosis de arsénico. Casi un
1%. Por lo visto la cantidad no llega a ser letal, pero sí que es
muy peligrosa si se consume frecuentemente. Es curioso, pero Eduviges
tampoco tenía ni los estudios obligatorios. Yo creo que nadie aquí
los tiene.
Lidia otea a su alrededor.
LIDIA: (Señalando) ¿Eso de ahí
es una fuente?
Lidia se va.