Mejor
no disfrutar de cómo
se
borran los dolores arañados
o los
arañazos doloridos.
Mejor
no quedarse a ver cómo
te ahogas
en el lago negro del olvido.
Mejor
no plantearse cómo
estás desapareciendo
tan rápido.
Mejor
nada de esto.
Ya lo
ves:
yo
también me he vuelto práctico.