Y es curioso, porque siempre termino lo que empiezo a escribir. Cueste lo que cueste.
Esta vez ha costado demasiado.
...
Me acostumbré como un Polichinela
A borrar
tus noches de llanto sereno
De
dulces dolores, licor con veneno,
Amalgama
cruel de destino y quiniela.
Mi paño
gastado usaste de esquela.
Cerraste
el amor para no oír los truenos.
¿Por
qué volar juntos si existen los frenos?
Pusiste
final a esta cutre zarzuela.(...)
¿Y si los seis versos que faltan han de ser silencio?
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