En un año
me ha dado tiempo a escribírtelo casi todo. En forma de carta, de poema, de
cuento, de escena.
He vomitado polvo de estrellas. Ahora que lo miro, sigo notando la garganta irritada, el amargo de la bilis en el paladar. Los ojos enrojecidos. Observo eso que reconozco como mío, el germen de la vida, de la que no se vivió ni se vivirá. De la que estamos olvidando sin maldad en las sonrisas.
Sobrevivo a base de mis confesiones, de vomitonas, de arroparme con las historias que he ido tejiendo con tanta rabia contenida. No sé cuánto calor proporcionan, yo creo que tú me proporcionabas más. Ya nadie me lo pregunta. Ya nadie te nombra aposta. De vez en cuando alguien sufre un déjà vu al deslizar tu nombre por sus labios. De vez en cuando yo mismo, y comprendo que esto es para siempre: unas veces contigo: unas veces sin ti.
Voy a seguir durmiendo. A seguir despertándome entre espasmos. Qué bien se duerme ahora que no estás. Qué bien se sueña. Qué bien se está.
No me acostumbro a estar bien. Será por eso que me meto los dedos y me provoco el vómito. Y el polvo de estrellas lo inunda todo. Los ojos enrojecidos. La vida inundando las flores marchitas trae consigo la esperanza.
He vomitado polvo de estrellas. Ahora que lo miro, sigo notando la garganta irritada, el amargo de la bilis en el paladar. Los ojos enrojecidos. Observo eso que reconozco como mío, el germen de la vida, de la que no se vivió ni se vivirá. De la que estamos olvidando sin maldad en las sonrisas.
Sobrevivo a base de mis confesiones, de vomitonas, de arroparme con las historias que he ido tejiendo con tanta rabia contenida. No sé cuánto calor proporcionan, yo creo que tú me proporcionabas más. Ya nadie me lo pregunta. Ya nadie te nombra aposta. De vez en cuando alguien sufre un déjà vu al deslizar tu nombre por sus labios. De vez en cuando yo mismo, y comprendo que esto es para siempre: unas veces contigo: unas veces sin ti.
Voy a seguir durmiendo. A seguir despertándome entre espasmos. Qué bien se duerme ahora que no estás. Qué bien se sueña. Qué bien se está.
No me acostumbro a estar bien. Será por eso que me meto los dedos y me provoco el vómito. Y el polvo de estrellas lo inunda todo. Los ojos enrojecidos. La vida inundando las flores marchitas trae consigo la esperanza.
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