martes, 26 de noviembre de 2013

Nada sucedió en Vinaderos

Ejercicio de improvisación para Prácticas de Escritura Dramática

El siguiente ejercicio consistía en elaborar un texto dramático a partir de una serie de pautas que la profesora nos iba facilitando mientras nosotros íbamos escribiéndolo. Esas pautas están indicadas entre corchetes, colocadas según coincidieron con la escritura de la pieza.

Título: NADA SUCEDIÓ EN VINADEROS.

[Ha de ser un diálogo entre A y B, quienes discuten acerca de algo que va a ocurrir o van a hacer de forma inminente. Libertad absoluta en cuanto al tema y al género, pero ambos están implicado en este hecho, el cual tiene crear expectación e interés.]

Plaza central de Vinaderos, pueblo de la provincia de Ávila de unos setenta habitantes. El día es frío y gris. Salen LIDIA, reportera de televisión, junto a JUANJO, cámara que trabaja con ella.

JUANJO: ¿Y ahora?

LIDIA: (Leyendo una nota) A ver, “plazueleta” del Sol, número cinco.

JUANJO: ¿”Plazueleta”?

LIDIA: Eso pone.

JUANJO: Cojonudo. Va a estar graciosa la entrevista.

LIDIA: ¿Algún problema?

JUANJO: No, no, si está todo muy bien. Eres la nueva Javier Cárdenas de Tele Ávila.

LIDIA: Y tú eres el cámara que sigue a la nueva Javier Cárdenas a todas partes, no lo olvides.

[Uno de los personajes debe confesarle algo significativo al otro.]

LIDIA: ¿Será esta la “plazueleta” del Sol?

JUANJO: Y yo qué sé, si no hay ni un maldito letrero por ningún lado. ¿En qué estabas pensando cuando dijiste que sí a este curro?

LIDIA: Soy una amante incondicional del teatro, no podía quedarme con la intriga.

Silencio.

JUANJO: No me gusta este pueblo. No me trae buenos recuerdos.

LIDIA: Ah, ¿que lo conocías?

JUANJO: Casi. Tenía una cybernovia del chat de Terra que era de aquí.

LIDIA: ¿De Vinaderos? ¿Qué pintabas tú con una tía de pueblo?

JUANJO: (Triste) No lo sé, porque nunca la llegué a conocer. Todo era perfecto, pero un día dejó de conectarse al Messenger.

Silencio.

LIDIA: ¿Hace cuanto hablabas con ella?

JUANJO: Poco. Nueve años.

LIDIA: ¡Joder, Juanjo!

JUANJO: Oye, ¿qué pasa? Me marcó muchó, ¿vale? Era una chica muy especial. Nos tirábamos horas con las webcams encendidas, mirándonos, sonriéndonos...

[En algún momento uno de los personajes tiene que amenazar con marcharse, pero finalmente el otro le convence para que se quede.]

LIDIA: No conocía esa faceta tuya...

JUANJO: Ni tú ni nadie, Lidia, porque ese Juanjo ya no existe.

Silencio.

LIDIA: ¿Sabes qué es lo que más me sorprende?

JUANJO: ¿El qué?

LIDIA: Que en este pueblo haya internet cuando no hay ni cobertura.

JUANJO: Vete a la mierda. Con lo prejuiciosa que eres no entiendo por qué tienes tanto interés en entrevistarte con ese tío, si seguramente sea un paleto más. Y un impostor.

LIDIA: No lo sabemos, Juanjo. Necesito descubrirlo por mí misma.

JUANJO: Vamos a hacer el ridículo.

LIDIA: Imagínate por un momento que ese hombre no mintiese. He investigado sobre él, y no tiene ni la ESO.

[En este mismo instante es obligatorio que la siguiente réplica sea: “¿Sabes cuál es tu problema”?]

JUANJO: ¿Sabes cuál es tu problema?

LIDIA: Sí.

JUANJO: Que eres una envidiosa.

LIDIA: ¿Por qué me lo reprochas? Si te he dicho que sí.

JUANJO: Ah. (Pausa) Bueno, pues eso.

LIDIA: Toda la vida intentando escribir algo decente y el tío este se hace famoso en dos días. Necesito saber cómo lo ha hecho.

JUANJO: Eso ya te lo he dicho yo.

LIDIA: Es imposible que sea un fraude. No tiene ni medios ni conocimientos para plagiar algo tan brillante. Deben de ser las sopas de ajo de aquí, o los chorizos de la matanza.

JUANJO: O el botón “copiar” y “pegar” del ordenador. Al parecer, aquí la gente entiende mucho de cyberestafas.

LIDIA: Es que no puede haber escrito la segunda parte de Hamlet cuando “supuestamente” ni conocía la obra.

Silencio.

JUANJO: Este sitio es muy raro. Yo mejor me piro porque esto me da muy mal rollo y me están viniendo malos recuerdos a la cabeza.

LIDIA: ¡No, no! ¡De eso nada! Tú no te mueves de aquí.

JUANJO: Que sí, que todo esto es una gilipollez. Ese tío que buscamos es un impostor, al igual que lo es Eduviges y el resto de habitantes de este pueblo.

Lidia rompe a reír.

LIDIA: ¿Eduviges?

JUANJO: ¿Algún problema?

LIDIA: No, no, Eutiquio, si no pasa nada.

Juanjo trata de largarse, pero Lidia lo agarra.

LIDIA: Venga, que es broma. Mira, si tú me acompañas a entrevistar a ese extraño dramaturgo yo después te ayudo a encontrar a Eduviges.

JUANJO: No, no. Mejor no. Total, ¿para qué?

LIDIA: (Malévola) Para vengarte.

JUANJO: Para vengarme...

LIDIA: Sí...

JUANJO: Vengarme... (Histérico grita) ¡Maldita zorra! ¿Por qué me bloqueaste del Messenger?

LIDIA: Va, va, ya pasó. Venga, primero busquemos a ese tío.

[Un personaje debe repetir una parte del diálogo anterior del otro personaje.]

LIDIA: ¿Te puedes creer que era posible escribir una segunda parte de Hamlet?

JUANJO: Ah, yo qué sé. Si no sé ni de qué va.

LIDIA: ¡Qué más da! ¡¡¡Todos mueren al final!!! Es la historia mejor cerrada de toda la Literatura Universal.

JUANJO: (Irónico) Fascinante...

LIDIA: Y va él y la continúa. ¡Y lo peor es que el texto es genial! (Triste) Es tan frustrante...

JUANJO: (Abrazándola con ternura) Tranquilia, Lidia. No es culpa tuya. (Volviéndose muy agresivo) ¡Es culpa de ese sinvergüenza!

LIDIA: ¿Eh?

JUANJO: ¡Por paleto y por gafapasta!

LIDIA: (Para ella misma) Sí...

JUANJO: ¡Y por escribir algo y no saber ni cómo!

LIDIA: ¡Es verdad!

JUANJ: ¡Tienes que encontrar la casa de ese tío para vengarte!

LIDIA: Para vengarme...

JUANJO: Sí...

LIDIA: Vengarme... (Histérica grita) ¡Maldito ordeñavacas! ¿Dónde estás? ¡Me comeré todo lo que haya en tu nevera!

JUANJO: ¡Esa, esa es la actitud! ¡A por él!

[Incluir en este mismo momento una acción. La que sea.]

Lidia y Juanjo llaman a una puerta. Nadie abre. Llaman a otra, pero ocurre lo mismo. Así con varias puertas.

LIDIA: ¡Abrid, panda de aprovechados! ¡Dad la cara ante la prensa!

JUANJO: ¿Cómo es posible que nadie nos abra?

LIDIA: La mayoría de las casas son de los madrileños que vienen los fines de semana. El pueblo no tiene ni ochenta habitantes. Tú sigue probando.

[Incluir un monólogo de un personaje nuevo (C) que aparece en off, es decir, ninguno de los dos personajes puede verlo ni oírlo, pero aún así debe decir algo que sea relevante en la acción.]

El JEFE sale hablando por el móvil.

JEFE: Vaya, el buzón de voz. Putos pueblos sin cobertura... Lidia, oye, que soy yo, tu jefe. Mira, ¿es que sabes qué pasa? Que se ha muerto el tipo este que ha escrito Hamlet 2. Sí, hija, sí. Una tragedia. O sea, lo que le ha pasado, no la que ha escrito, que también. Está todo el pueblo en el tanatorio de Arévalo, así que casi que os podéis ir allí, ¿no? Vamos, que no pintáis nada ese pueblo. Venga, mañana nos vemos, maja.

Cuelga. El jefe se va.

LIDIA: Nada. Ni un alma en todo el pueblo.

JUANJO: ¿No será esto Honquilana, el pueblo fantasma ese?

LIDIA: ¿Tú eres tonto? (Señalando el cartel) Lo pone ahí bien clarito: Vinaderos.

[La escena tiene que estar a punto de acabar. Se hará con esticomitias, que son réplicas muy breves.]

LIDIA: No nos quieren abrir.

JUANJO: Normal.

LIDIA: ¿Por qué?

JUANJO: Íbamos a vengarnos.

LIDIA: Cierto.

JUANJO: Era lo justo.

LIDIA: Ni hacer justicia nos dejan.

JUANJO: Sólo entrevistas.

LIDIA: Y algún que otro reportaje.

JUANJO: Nada más.

[Uno de los personajes le cuenta un recuerdo reciente que implica a ambos en la acción. Tras esto, uno de ellos se va de escena.]

JUANJO: ¿Sabes qué? Eduviges me contó que el agua de su pueblo contenía altas dosis de arsénico. Casi un 1%. Por lo visto la cantidad no llega a ser letal, pero sí que es muy peligrosa si se consume frecuentemente. Es curioso, pero Eduviges tampoco tenía ni los estudios obligatorios. Yo creo que nadie aquí los tiene.

Lidia otea a su alrededor.

LIDIA: (Señalando) ¿Eso de ahí es una fuente?

Lidia se va.

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