miércoles, 27 de agosto de 2014

Lacrimal obsoleto

Cuando me dejé caer sobre la cama sentí como si me hubiese pasado el día entero llorando. Ojos hinchados y enrojecidos, suspiros entrecortados y la sed. Sin embargo por mi rostro no se había deslizado ni una sola lágrima. Por supuesto no tenía ganas de que eso ocurriese, pero... ¿dónde estaría el llanto que la noche me debía?


Terminé por entenderlo. Había aprendido a llorar para los adentros. Algo así como en las tragedias griegas antes de que estas empiecen. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario