viernes, 29 de agosto de 2014

Por las costuras (deconstrucción de un soneto)

Vil Ariadna,
que tejes mi espera
con las agujas 
de un reloj parado.
¿A qué sucio destino
me has enredado?
¿Qué sangre tan pura
tiñó tu hilera?

Aunque me calles
rugen las fieras.
Mi grito más sordo
las ha despertado.
“Tráelo con él”,
por fin te han clamado.
Mas coses y coses
y no usas tijeras.

“Paciencia”,
 la cuerda en el aire reza.
“Él dormirá
otra vez en tu lecho
y por tu boca
huirá la tristeza.”

Gran Ariadna,
dichoso me has hecho.
“Pues nunca te fíes
de mi grandeza…
¿O piensas que el hilo
termina en su pecho?”  

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