"A: Me estoy equivocando.
B: En absoluto. Creo que nunca has estado tan cerca de la felicidad como lo estás ahora.
A: ¿Felicidad? ¿A esto le llamas ser feliz?
B: ¿Y por qué no?
A: Tiene que haber algo más...
B: ¿Y eso qué importa? En caso de que existiera algo más es evidente que ahora mismo tú no lo tienes...
A: No necesito tenerlo, necesito saber que existe.
B: Vale, ¿pero quién dice que exista?
A: Me siento vacío.
B: Piensas demasiado.
A: Y tú demasiado poco. No te soporto.
B: Ni yo a ti, y sin embargo aquí estamos.
A: Seguro que es por alguna razón.
B: O no. ¿Por qué tienes que ver cosas donde no las hay?
A: No es que vea cosas donde no las hay, es que veo cosas que tú no puedes ver.
B: A eso se le llama demencia.
A: Llámame demente entonces.
B: Eres como un crío. ¿No te das cuenta de que necesitas sentirte especial porque en realidad no sabes adaptarte a nadie? Ser raro es demasiado fácil.
A: El amor es demencia.
B: Ya estamos.... Eso es a lo que te referías desde el principio, ¿no?
A: Todos los caminos llevan a Roma, y si no lee Roma al revés.
B: Buen jueguecito de palabras. Tu camino te llevará a un despeñadero, ya lo verás.
A: Lo sé. Lo importante es que me atrevo a hacerlo solo.
B: Lo importante es hacerlo, qué importa lo demás.
(A abofetea a B)
A: Te lo has ganado. Y ahora acompáñame, tengo sueño. Y ni se te ocurra largarte, que no soporto dormir sin ti."
B: En absoluto. Creo que nunca has estado tan cerca de la felicidad como lo estás ahora.
A: ¿Felicidad? ¿A esto le llamas ser feliz?
B: ¿Y por qué no?
A: Tiene que haber algo más...
B: ¿Y eso qué importa? En caso de que existiera algo más es evidente que ahora mismo tú no lo tienes...
A: No necesito tenerlo, necesito saber que existe.
B: Vale, ¿pero quién dice que exista?
A: Me siento vacío.
B: Piensas demasiado.
A: Y tú demasiado poco. No te soporto.
B: Ni yo a ti, y sin embargo aquí estamos.
A: Seguro que es por alguna razón.
B: O no. ¿Por qué tienes que ver cosas donde no las hay?
A: No es que vea cosas donde no las hay, es que veo cosas que tú no puedes ver.
B: A eso se le llama demencia.
A: Llámame demente entonces.
B: Eres como un crío. ¿No te das cuenta de que necesitas sentirte especial porque en realidad no sabes adaptarte a nadie? Ser raro es demasiado fácil.
A: El amor es demencia.
B: Ya estamos.... Eso es a lo que te referías desde el principio, ¿no?
A: Todos los caminos llevan a Roma, y si no lee Roma al revés.
B: Buen jueguecito de palabras. Tu camino te llevará a un despeñadero, ya lo verás.
A: Lo sé. Lo importante es que me atrevo a hacerlo solo.
B: Lo importante es hacerlo, qué importa lo demás.
(A abofetea a B)
A: Te lo has ganado. Y ahora acompáñame, tengo sueño. Y ni se te ocurra largarte, que no soporto dormir sin ti."
"Esto" (¿cómo calificarlo?) me lo he encontrado por casualidad entre mis cosas mientras buscaba "lo que duele". Me hace gracia porque cumple hoy exactamente cinco años (¡CHAN CHAN!). Y aunque ya "no duela", me alegro de haberlo encontrado.
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