Embrolla
tú entre tus dedos
el hilo
de aquellos ecos.
Los
míos ya se han ahorcado.
Que la
sangre cuando espesa
se
aglutina entre las manos.
Mis caricias se agotaron.
Al
igual que la pulsión
de la
lágrima traidora,
de la
verdad asomando.
Y trotan ahora las noches
de
polvo bajo las sábanas.
de
Poesía y de Teatro.
-
Será que tiempo y distancia
transforman
el pez podrido
en suculento
pescado.
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