ROUND 1
Negación.
Ira.
Negociación
Negociación
Depresión.
Aceptación.
ROUND 2
Negación.
Ira.
Negociación
Negociación
Depresión.
Aceptación.
ROUND 3
Negación.
Ira.
Negociación
Negociación
Depresión.
Aceptación.
(...) Y asi hasta el final de los tiempos.
Los psicólogos lo llaman duelo. Yo prefiero llamarlo echar de menos. Porque al fin y al cabo se reduce a eso. A echar de menos, con mayor o menor aguante, de forma más o menos abrumadora; pero al final las cinco fases del duelo se manifiestan en ese sentimiento tan presente en la vida de todo individuo que es la acción del anhelo.
Y sí, hay que asumirlo. Lo que se pierde, se pierde. Pero, parfavar, que nadie nos quite nuestro derecho a echar de menos. Que a nadie se le ocurra dar el inepto consejo de que todo se acaba pasando. Porque no se pasa. Y menos mal. No tiene por qué pasarse. ¿Por qué esa obsesión con querer borrar todo lo que ya no está a nuestro lado? ¿No es lícito convivir con la ausencia? Echar de menos es la corroboración de que existe vida a través del continuum espacio-tiempo.
Me da igual que se trate de la pérdida de tu madre que la de un rollo de una noche que te ha rechazado. Si has tomado la decisión de añorar de forma consciente y consecuente significa que asumes que la pérdida existe de forma irrevocable y supongo que entristecerse es sano cuando descubres esa realidad; por tanto las fases de negación, ira, negociación, depresión y aceptación se unifican y tan sólo queda la nostalgia sobrellevada. Cada uno como pueda. ¿No suena mucho más sensato que hay que aprender a asumir lo que ya se ha ido? Nadie ha dicho que esto impida mirar hacia adelante.
Y sí, este texto no es más que un consolador para ahuyentar pesadillas, el cual te hace pensar que ese sentimiento que aflora a menudo y que pocas veces le permitimos que se quede demasiado tiempo no es sino un síntoma de fortaleza, porque lo verdaderamente heroico es llevar a cabo un duelo para no olvidar. Tal vez lo que ya no está no nos sirva para nada, o tal vez nos conforme por completo.
Venga, voy a convertir este blog en un libro de autoayuda:
Yo echo de menos todo lo que perdí. No pasa nada. O sí. Pero es lo que hay.
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